27 nov 2006


EL REGRESO.
Con tres años de ausencia
tu regreso dibujó en mi piel
las redes del placer.
Me desnudas con soberana inocencia
Te callas al hablar, te sigo sin mirar
y con el teléfono en la mano
trazo las formas de mis dedos en
tus entrepiernas.
Siento como me robas el alma y te
adueñas de mi razón.
Devoras mi conciencia de lo prohibido,
de lo imprevisible, mientras me pierdo
en tu piel y venero el secreto que esconden
tus líneas corporales.
Mi boca no se equivoca cuando besa tu fragilidad
Y es el miedo a la pérdida lo que me convierte en
un cuadro sin pintor, en una musa sin poeta, en un
recuerdo sin olvido.
Siento como los ecos de la noche apaciguan mi alma
intranquila que te nombra.
Tus ruidos se perpetúan en mis oídos y mi cuerpo tiembla
hasta terminar en un simple susurro de rendición.
Mi condición no entiende de presos y atares, de paciencia
y espera, ni tampoco de olvidos enmarcados en el pasillo
de las ilusiones.
Me acuesto en tu pecho y la velocidad del corazón
aniquila mis temores y comienzo a creer en este sueño
tan real que vivo: vos.

Flor Ojeda

1 comentario:

Cobra MIstica dijo...

las tinieblas se disipan
tu alma crece en mi corazon
el cielo abre su manto
cuando las estelas de tus ojos
miran directo a mi alma
furia sera el placer
entre tus dedos ardiendo en mi pecho
fuego el de tu lengua quemando mis labios
y ahora reposo en tu sueño
en mi sueño furtivo
que abre mi carne ofrendando mi sangre
que es tan tuya como el aire que me regalas con cada palabra, con cada gesto, con cada mirada.